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MensagemEnviado: quinta dez 17, 2009 4:34 pm 
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Banderilheiro
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Artigo muito interessante de François Zumbiehl, director de Comunicação e Cultura da União Latina, uma associação internacional sediada em França, aficionado e investigador de temas taurinos.

Poder√° ser lido aqui:
Citar:
¬ŅPor qu√© la Fiesta de los toros es un patrimonio inmaterial?
FRANÇOIS ZUMBIEHL
Miércoles , 16-12-09

Por los avances tecnol√≥gicos del momento y por las din√°micas econ√≥micas vivimos en un mundo cada vez m√°s globalizado. Pero -¬°ojo!- globalizaci√≥n no significa neutralidad. Por el contrario una guerra ideol√≥gica, m√°s o menos subterr√°nea, infiltra todos los campos de la cultura. Y no cabe duda de que las referencias y los modelos de vida de los pa√≠ses del norte, especialmente anglosajones, est√°n en v√≠a de imponerse a los dem√°s pueblos a trav√©s de sus numeros√≠simas producciones audiovisuales y sus potentes medios de comunicaci√≥n. La corrida no tiene cabida en estas sensibilidades norte√Īas, sobre todo por el espect√°culo de la muerte, y muchos quieren acabar con ella. Es la raz√≥n por la cual los aficionados hoy en d√≠a no pueden mantenerse en una actitud pasiva. Frente a sus adversarios empedernidos tienen la obligaci√≥n de defender y justificar, pac√≠ficamente pero con firmes argumentos, su amor por la Fiesta. Para ello se pueden apoyar sobre dos textos fundamentales, firmados por el conjunto de los pa√≠ses miembros de la Unesco: la Convenci√≥n sobre la protecci√≥n de la diversidad de las expresiones culturales (2005), que marca como √ļnica condici√≥n el respeto de la declaraci√≥n universal de los derechos humanos, y la Convenci√≥n para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de 2003.

Cuando uno lee este √ļltimo texto queda impresionado, pues los cinco criterios enunciados en su art√≠culo 2 para definir el patrimonio cultural inmaterial se aplican a la Fiesta de los toros. Evidentemente √©sta forma parte de las artes del espect√°culo. Incluso la corrida es el espect√°culo vivo por esencia, ya que dentro de unas reglas y un marco definidos - los tercios, los espacios del ruedo y los minutos contados...- todo es ef√≠mero y casi todo imprevisible. Por eso la tauromaquia es un arte sublime, seg√ļn reza la convocatoria para una cena de homenaje al joven Juan Belmonte, redactada por Valle Incl√°n, P√©rez de Ayala y Sebasti√°n Miranda en 1913. Tambi√©n entra dentro de los usos sociales, rituales y actos festivos. ¬ŅQui√©n no percibe que el toreo encierra una liturgia abundante de gestos inspirados por la coreograf√≠a o las exigencias de un ritual: los brindis, el beso del matador a la taza de plata antes de iniciar la faena, los desplantes de cara al p√ļblico al final de una serie de muletazos o a la muerte del toro...? Pero de manera m√°s fundamental la tauromaquia recoge y hace revivir, adapt√°ndolo a otros entornos y a nuevas sensibilidades, el antiguo fondo de la cultura mediterr√°nea. Como la tragedia griega, la √≥pera italiana y las semanas santas es una puesta en escena de la muerte, o, mejor dicho, una sublimaci√≥n de la muerte por el arte, una exaltaci√≥n de la vida y del esp√≠ritu que han sabido triunfar, aunque sea durante unos minutos, de la fatalidad y del reino de las sombras. Representa y reinterpreta a su manera el eterno combate de Teseo con el Minotauro, la victoria de la humanidad sobre la animalidad, siempre cuando aquella haya aceptado previamente correr el riesgo de fundirse con √©sta y de bajar con ella a los infiernos, del mismo modo que el toreo m√°s bello y m√°s emocionante es con las manos bajas y una quietud que casi parece abandono. Todo en el toreo, desde su desarrollo hasta su coreograf√≠a, est√° marcado por la fragilidad y el intento de superarla. Todo es una lucha desgarradora entre el ansia de eternidad y lo ef√≠mero. Esta lucha tan humana entre los extremos explica la belleza y la carga emocional que conllevan el temple, la ligaz√≥n y el arte de los remates. S√≠, la muerte es el punto medular de la Fiesta, la cual sin ella se convertir√≠a en un mero show, como el de Las Vegas. Pero no se trata solamente de la muerte del toro. El toreo mismo nos comunica, en sus m√°s bellas luces y sombras, la evidencia de su mortalidad. Y para intentar inmortalizarlo cuando en realidad ha desaparecido nos queda la fuerza - mortal tambi√©n- de lo que hemos vivido y sentido. Con el recuerdo y con las palabras procuramos superar la finitud de ese arte tan humano y entra√Īable, inventando para √©l, dentro de nuestros l√≠mites, un m√°s all√° espiritual.

Fuera del ruedo el mundo de los toros alimenta un abanico muy amplio de t√©cnicas artesanales tradicionales cuya permanencia est√° subordinada a la vigencia de la Fiesta: la confecci√≥n de los trajes, de los capotes de paseo y de todas las herramientas del toreo, el manejo de los caballos y de los bueyes en las dehesas, la t√©cnica de los tentaderos. Asimismo el toreo alimenta un sinf√≠n de tradiciones y expresiones orales, con su cortejo de t√©rminos t√©cnicos, de dichos, de an√©cdotas que forman parte de la memoria colectiva de los aficionados. Tan es verdad que, como muy bien lo declar√≥ el maestro √Āngel Luis Bienvenida, ¬ęla torer√≠a son las conversaciones¬Ľ.

Teniendo en cuenta todos estos elementos, y para contrarrestar los intentos de abolici√≥n de los que no comparten nuestra sensibilidad, es hora de pensar en el proceso de reconocimiento de la Fiesta de los toros como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, al amparo de la Convenci√≥n de la Unesco. Pero no debemos olvidar los pasos previos: es imprescindible que la tauromaquia est√© reconocida como tal por las regiones, comunidades y pa√≠ses en los cuales queda vigente, y por lo tanto que est√© inscrita en los inventarios correspondientes del patrimonio cultural inmaterial. De no ser as√≠, el reconocimiento a nivel de la Unesco queda imposible. Para ello es necesaria una voluntad conjunta, en cada uno de los ocho pa√≠ses taurinos, por parte de las comunidades de aficionados y profesionales, por parte de los investigadores y expertos en el tema, y por parte de los pol√≠ticos a los que tocar√° dar cabida a esta empresa ante las instituciones oficiales y competentes. El expediente que se elabore deber√° en particular responder a estas preguntas principales: ¬Ņqu√© significado cultural tiene este espect√°culo con la muerte de un toro en un acto p√ļblico, profundizando lo que he sugerido m√°s arriba? Qu√© valores √©ticos y est√©ticos encierra nuestra Fiesta? ¬ŅDe qu√© modo es un factor de identificaci√≥n y de autovaloraci√≥n para las comunidades aficionadas, respetando la diversidad de sus sensibilidades?

Quisiera hacer hincapi√© en un punto clave a la luz de las preocupaciones de nuestro tiempo. Conviene mostrar en qu√© modo el mundo de los toros pone en pr√°ctica conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo, y contribuye de manera ejemplar al desarrollo sostenible. Existen unas evidencias de las cuales no parecen haberse percatado muchos ecologistas de las urbes: la Fiesta est√° basada sobre el respeto del toro, m√°s propiamente de su animalidad cuyo conocimiento es indispensable para la lidia. ¬ŅEl malentendido con los animalistas, y con muchos ciudadanos, no radicar√° en que √©stos quedan todav√≠a fascinados por el mundo de Disney y quieren ver en cada gato, perro o vaca los rasgos de un ni√Īo bueno, un sustituto humano, ocultando su verdadera naturaleza de animal? Por otra parte el espect√°culo taurino es la mejor oportunidad para la preservaci√≥n de la caba√Īa brava, condenada inmediatamente al matadero el d√≠a en que se acaben las corridas. Al lado de los toros criados para la muerte en la plaza viven tranquilamente en las dehesas muchos m√°s animales bravos, sacrificados igualmente en caso de abolici√≥n de la Fiesta: vacas de vientre y sementales. Sin olvidar que cada ganader√≠a de bravo es un ecosistema excepcional en nuestra √©poca, en donde conviven, en su paisaje protegido de la agricultura intensiva, innumerables especies de flora y fauna salvaje. Estoy convencido que para fomentar la afici√≥n de los j√≥venes, tan sensibles al tema ecol√≥gico, lo primero y definitivo ser√≠a una visita al campo bravo.

Pregunto yo, ¬Ņteniendo en cuenta todas estas razones, no merece la pena emprender esta tarea de reconocimiento de la Fiesta como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad? Que el proceso ser√° largo, bien lo s√©. Pero puede haber un resultado inmediato y estimulante: que nosotros, los aficionados de los ocho pa√≠ses, reconozcamos y afirmemos la legitimidad de nuestra afici√≥n, seamos conscientes de los valores √©ticos y est√©ticos inherentes a la Fiesta, y compartamos por el hecho un sentimiento de hermandad.

In http://www.abc.es/20091216/opinion-tercera/fiesta-toros-patrimonio-inmaterial-20091216.html

_________________
"Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo" - Frederico García Lorca


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